#RegeneraciónTerritorial El destino del Delta e Islas del Paraná

2/10/21, 7:18 PM

Reflexiones y propuestas sobre su desarrollo

#RegeneraciónTerritorial El destino del Delta e Islas del Paraná

Uno de los grandes ríos que conforman el corredor del litoral fluvial de la Argentina es el río Paraná, el segundo más largo de Sudamérica. La Ecorregión del Delta e Islas del Paraná es un conjunto de macrosistemas de humedales de origen fluvial que presentan una riquísima diversidad biológica y étnico cultural y constituyen una unidad hidrológica, ecológica, cultural y poblacional. Es aquí donde se encuentra la mayor reserva de agua dulce del país y una de las áreas con mayor biodiversidad de la Argentina.

Los humedales del delta e islas del Paraná son una vez más foco de atención de los medios de comunicación, esta vez producto de los incendios de pastizales (pajonales, juncales, bosques, etc.), en particular por su impacto en la contaminación del aire en la ciudad de Rosario y área metropolitana.

El avance del fuego en los pastizales en los humedales del delta y sus islas, con el propósito de aumentar la carga ganadera a través de rebrote de pastos tiernos y de mayor palatabilidad, implica también compactación, erosión del suelo, reemplazo de especies vegetales autóctonas y disminución de la biodiversidad del ecosistema (pajonales y pastizales de bañados, cañadas y esteros).

En 2020, como ocurrió también en el 2008, convergen un conjunto de procesos que magnifican el fenómeno. Cuando se queman los humedales se degradan las bases de las cadenas tróficas que sostienen la vida en el Delta y sus islas. 

La respuesta estatal multinivel (Nación, Provincia, Municipios) se concentra en esta oportunidad en dar respuesta a la emergencia y, en una primera instancia, en controlar el fuego, destinando recursos tecnológicos y humanos que resultan insuficientes dada la escala territorial del evento. En paralelo, provincia y nación se centran en la puesta en marcha de faros de conservación (puntos estratégicos dotados de personal idóneo: guardaparques, brigadistas de incendios, entre otros), infraestructura y equipamiento para la prevención, monitoreo y control del fuego. Y en relación a la gestión del territorio, se reactivaron las mesas de trabajo interjurisdiccionales del Plan Integral Estratégico para la conservación y el aprovechamiento sostenible del Delta del Paraná (PIECAS DP). En el plano judicial también se realizaron actuaciones para deslindar responsabilidades en relación al inicio de diferentes focos ígneos y la Corte Suprema ha instado a la creación de un comité de emergencia ambiental.

En una mirada rápida sobre los desafíos socioambientales del Delta del Paraná y sus islas, encontramos que múltiples factores productivos han alterado y degradado el territorio y sus servicios ecosistémicos en el último siglo. 

El ordenamiento territorial regional en el Delta y las Islas del Paraná está en una etapa incipiente y aún no se han establecido los lineamientos técnicos y jurídicos para su desarrollo, lo que dificulta la definición y coordinación de los usos del suelo y de la tierra desde un punto de vista ecosistémico. No obstante, sin hacer un análisis histórico exhaustivo, encontramos que en 2007 se creó una comisión integrada por la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Provincia de Santa Fe, el Ente Administrador del Puerto de Santa Fe, la Universidad Nacional del Litoral y la Fundación Hábitat y Desarrollo con el propósito de proponer la creación, implementación y manejo del Parque Nacional y Reserva Islas de Santa Fe. El proyecto inicial abarcaba un área de 166.000 ha. Después de gestiones legislativas provinciales y nacionales, en 2010 se crea el Parque Nacional Islas de Santa Fe, alcanzando un conjunto de islas en tierras fiscales en torno a la reserva provincial “El Rico” con un total de tan solo 4.096 hectáreas (esto incluyó una promesa del gobierno provincial de ampliación progresiva que no se concretó). Así, se logra “conservar” un porcentaje inferior al 3% del territorio en cuestión, sin una gravitación relevante en el monitoreo y control de las actividades antrópicas antes citadas. Se hace referencia aquí a un aspecto importante, la conexión entre la necesidad de proteger el humedal para asegurar la calidad del suministro de agua dulce que alimenta a las ciudades más importantes de la provincia de Santa Fe.

En 2008, ante la criticidad del fenómeno, las provincias (Santa Fe, Entre Ríos, Buenos Aires) junto a la Nación (Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sostenible) acordaron el desarrollo del Plan Integral Estratégico para la conservación y el aprovechamiento sostenible del Delta del Paraná (PIECAS DP). El PIECAS DP tuvo un desempeño intermitente y con escaso nivel de desarrollo. En 2015, previa presentación a la Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional, es reconocido el Delta del Paraná como Sitio Ramsar, creando un nuevo ciclo de planificación y un comité intersectorial para el manejo y conservación del área. A pesar de los esfuerzos por su conservación, la ecorregión del Delta e Islas del Paraná presenta desafíos estructurales para conciliar las actividades productivas con el uso sostenible de los recursos y la continuidad de las servicios ecosistémicos que aporta el humedal, en un entorno socioambiental frágil y vulnerable, en proceso de transformación por el cambio climático.

Estamos a tiempo de ampliar las políticas de conservación ampliando el PN Islas de Santa Fe desde 4.000 hectáreas a 160.000 hectáreas, copiando el límite del sitio RAMSAR y creando un nuevo eje de desarrollo territorial en torno al turismo regenerativo, capaz de conectar al ser humano con la naturaleza, propiciando en el proceso la restauración ecológica y regeneración ambiental del humedal.

Un parque nacional de esta envergadura genera la centralidad territorial necesaria para regular los usos de la tierra, promover las economías regionales, diversificar la actividad productiva, incluir las comunidades locales y proyectar una visión ecosistémica que contemple las necesidades actuales y de las próximas generaciones. 

El proyecto presentado recientemente por el bloque oficialista y otros bloques de Diputados de la Nación propone modificar el artículo 22 bis de la Ley N° 26.815 de Manejo del Fuego. Este proyecto propone la prohibición de realizar modificaciones en el uso de las superficies afectadas por incendios en “bosques nativos, áreas naturales protegidas y humedales” y “garantizar su restauración” por un total de 60 años. De igual manera, propone extender estas prohibiciones por 30 años “en zonas agrícolas, praderas, pastizales, matorrales y en áreas donde las estructuras edilicias se entremezclan con la vegetación fuera del ambiente estrictamente urbano o estructural”. En paralelo, es necesario también contar con nuevos regímenes institucionales alineados entre la provincia de Entre Ríos y Santa Fe para regular la pesca industrial, allí donde se encuentra el área de reproducción de peces más importante del río Paraná, o la minería de extracción de arena con destino a la industria petrolera, vidrio, construcción y siderúrgica. Son dos provincias con capacidades para desarrollar la acuicultura o el reciclaje de vidrio para sustituir el uso de la arena de río (podemos citar los cientos de basurales a cielo abierto en ambas provincias con millones de toneladas de vidrio que se podrían recuperar evitando la extracción de arena).

El territorio del delta y sus islas puede ser entendido como un sistema socio-ecológico donde interactúan el espacio biofísico natural y un complejo conjunto de actores sociales, donde se hacen presentes diferentes actividades productivas, relaciones sociales, institucionales e identidades culturales. Proponer ideas, proyectos y políticas públicas sobre el área requiere gestionar la complejidad (en lugar de reducirla), escuchar y entender la mirada de los diversos actores y los mecanismos de toma de decisiones y tener en cuenta la dinámica local pero también su relación con territorios alejados que influyen en ella. Las nuevas políticas ambientales también deberían considerar que el camino hacia una transición ecológica nos debería incluir a todos. En materia de ganadería, por ejemplo, es necesario para aquellas áreas de influencia del Parque Nacional ampliado o el área de humedal protegido impulsar nuevas prácticas compatibles con la conservación y regeneración de los ecosistemas naturales. La ganadería de humedales, muy bien documentada por Wetlands International, y la ganadería regenerativa (o Pastoreo Racional Voisin), que consiste en un modelo de producción que apunta a imitar la naturaleza para producir más con menos –siendo el objetivo la generación de renta, así como de capital biológico y social. En las interfaces territoriales entre el humedal y el desarrollo urbano encontramos oportunidades para el desarrollo de políticas públicas de cuidado ecosistémico de temas estructurales como el tratamiento de efluentes domiciliarios e industriales o la gestión integral de residuos sólidos urbanos, o de revinculación con la naturaleza a través de la puesta en valor de los espacios públicos ribereños, hoy con una fuerte impronta de privatización.

Adentrándonos en el inhóspito espacio del delta y sus islas, para aquellos que han tenido la oportunidad de recorrerlo, surge a primera vista la percepción de un territorio donde “vale todo”, con un escasa presencia del Estado y una fuerte apropiación territorial por parte de sectores concentrados de la economía.

Tal vez llegó el momento de las políticas públicas que prioricen el bien común y la salud del planeta.

 

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