#RegeneraciónTerritorial La Hidrovía Paraná Paraguay

3/10/21, 7:00 PM

Propuestas de gestión ambiental para su operación

#RegeneraciónTerritorial  La Hidrovía Paraná Paraguay

Con más de 30 años de transporte de cargas, la hidrovía Paraná Paraguay vuelve a incorporarse en la agenda pública y mediática de la Argentina.  El gobierno nacional, a través del Ministerio de Transporte, está elaborando los pliegos para un llamado a licitación pública e internacional para la renovación de la concesión del peaje (que, después de 11 años de concesión a Hidrovia SA, vence el 30 de abril de 2021), la modernización, ampliación, operación y mantenimiento del sistema de señalización, tareas de dragado y mantenimiento de la vía navegable troncal comprendida desde Confluencia hasta el canal Punta Indio.

Como referencia, las tareas de dragado para el mantenimiento del canal troncal en condiciones de navegabilidad  implicarían volúmenes de movimiento de sedimentos del lecho fluvial del orden de los 800 millones de metros cúbicos en 15 años de concesión, cifra que la posiciona como una de las obras más voluminosas del mundo en su tipo. Junto a este proceso, los gobiernos provinciales y los actores territoriales estratégicos proponen obras de infraestructura y mejoras que hacen al funcionamiento del sistema troncal de navegación por donde sale el 80% de la cosecha de granos y derivados de la Argentina.

El proyecto Hidrovía Paraná-Paraguay (HPP) en desarrollo consiste en la ampliación y profundización de la vía navegable en un tramo de los ríos Paraná y Paraguay de 3.442 km,  con más de 200 puertos y amarraderos en cinco países (Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia), con el propósito de asegurar la navegación permanente de buques y trenes de barcazas los 365 días del año. 

La HPP es uno de los más importantes y extensos ejes de integración política, económica y social de América del Sur, que apalanca el aumento de la producción con fines de exportación.

El aspecto del proyecto que más debate viene generando desde su creación gira en torno a dos cuestiones esenciales: por un lado el acceso a la información pública y el derecho de las comunidades ribereñas a decidir aspectos del proyecto sobre el modelo de desarrollo territorial propuesto para la cuenca y, por otro lado, la necesidad de contar con mayores certidumbres respecto de los impactos ambientales de las obras previstas y la operación del sistema. 

En los humedales de la Cuenca del Plata por donde transcurre la HPP se encuentran los ecosistemas que presentan la mayor oferta de bienes y servicios ambientales del planeta. No obstante, el área está siendo transformada para favorecer ciertos servicios de aprovisionamiento (agricultura, ganadería, forestación) a expensas de los anteriormente citados.

El delta e islas del Paraná conforma la mayor reserva de agua dulce de la Argentina, es fuente de suministro de agua para consumo humano y refugio de vida silvestre y especies de alto valor biológico, y, en la sección de la cuenca que corresponde a las provincias de Santa Fe y Entre Ríos configura el área de mayor importancia en la cría y reproducción de especies ícticas (alto valor biológico y comercial) de toda la cuenca. 

En este contexto, es necesario proponer medidas efectivas de control, compensación, regulación,  usos compatibles, tecnologías apropiadas,  gobernanza, educación y comunicación.

Dada la participación en el proyecto HPP para Argentina  de siete autoridades provinciales (Santa Fe, Entre Ríos, Formosa, Misiones, Corrientes, Chaco y Buenos Aires), los procedimientos de evaluación ambiental estratégica (EAE) y estudios de impacto ambiental (EIAS) que las obras previstas y la nueva concesión demanden deberían ser coordinadas por el MAyDS de la Nación, sin esto implicar una limitación de la participación de las provincias antes citadas. De esta manera, un único organismo estatal puede imprimir una mirada integral de la cuenca y evitar procedimientos parcelados por territorios.

En esta misma línea, la gobernanza del agua y la gestión integrada de la cuenca y sus recursos naturales necesita una mayor participación e involucramiento de los gobiernos provinciales y locales. Pasar de estructuras institucionales que ponen el acento en la gestión de la hidrovía a un espacio plural donde el foco es la cuenca, por ejemplo a través de un comité de cuenca (con innumerables casos de éxito en todo el mundo, y en la Argentina). Incorporar a los municipios de la cuenca permitiría el abordaje colectivo de problemáticas comunes, derivadas de forma directa o indirecta del funcionamiento y ampliación de la Hidrovia. Sin dudas la continuidad del Comité del PIECAS como parte del Comité de Cuencas sería la evolución natural para no crear espacios institucionales redundantes.

En relación a las obras de dragado y la ampliación de HPP en el tramo SFO,  la escala de la intervención, el tamaño de los equipos para el traslado de mercancías (tren de barcazas) y los sistemas o metodologías de dragado son un punto importante de preocupación. Como principio, adecuar las embarcaciones a las posibilidades del Rio (para reducir el oleaje, mejorar su convivencia con otros medios de transporte recreativos, turísticos, control, etc.) en lugar de modificar el rio para que se adecue al modo de transporte y evaluar el destino del material extraído por el dragado para adecuar su vaciado allí donde pueda corregir la sedimentación. Además, el uso compartido (y no exclusivo) de la vía navegable requiere tecnologías de control inteligente de tráfico y sistemas de alerta para garantizar una navegación segura de embarcaciones deportivas, turísticas, de control y conservación (prefectura, guardaparques), etc. Es relevante enmarcar el área de concesión de la HPP como parte de la gestión integral de la cuenca, no como un espacio privatizado del río.

Otro aspecto a considerar es el monitoreo de las variables hidro-sedimentológicas y ambientales, no solo en las rutas troncales sino en sectores representativos del sistema integral, y con esto, evaluar las condiciones actuales y las tendencias de largo plazo para poder tomar decisiones al respecto.

Conocer estos datos permitiría crear un fondo de compensación socioambiental (FCSA), inspirado en el Fondo ya previsto en el art 34 de la Ley General del Ambiente, pero adaptado al andamiaje institucional que termine administrando la hidrovía (Sociedad del Estado, Consejo Federal, Sociedad Administradora o bien asignado al Comité de Cuenca). El FCSA podría ser el encargado de disponer de recursos económicos y financieros para restaurar ecosistemas, proteger, controlar y monitorear las áreas de mayor vulnerabilidad ambiental, financiar proyectos socioambientales de las comunidades ribereñas, atender emergencias ambientales como los incendios recurrentes, etc. La integración de recursos al FCSA podría combinar un porcentaje fijo de recursos  derivados del funcionamiento de la hidrovía (ejemplo peaje) y un porcentaje variable producto de la aplicación de multas a normas ambientales en su zona de influencia o bien otras fuentes, como acuerdos de cooperación internacional, donaciones, subvenciones, aportes privados, etc.

Gestionar esta nueva etapa del proyecto Argentino de la HPP implique posiblemente adaptar un proyecto del siglo XX para su inmersión en el siglo XXI, un periodo de profundización de las crisis sociales, climáticas, ecológicas y sanitarias. No parece posible, al menos en el mediano plazo, un proyecto disruptivo que reemplace la hidrovía y las actividades económicas que la sustentan, pero sí se abre una oportunidad de aplicar herramientas para detener la degradación ecosistémica de los humedales y comenzar a regenerar la vida.

Para leer la nota completa en el Suplemento Regeneración Territorial: https://cafedelasciudades.com.ar/sitio/contenidos/ver/418/la-hidrovia-parana-paraguay.html